La Cúpula del Mediterráneo
Las playas de Altea
Altea cuenta con más de 8 km de costa, que alternan zonas de acantilado y pequeñas calas para disfrutar del sol, darte un baño, leerte un buen libro o explorar los fondos marinos. Tenemos la Playa de la Olla, con un pequeño islote que emerge a 500m de la playa, el Mascarat bajo la magnífica Sierra de Bernia donde también encontraremos el Puerto Deportivo de Campomanes donde podrás encontrar todo tipo de deportes acuáticos para alquilar motos de agua, kayaks, paddle surf y un largo etcétera. La tranquila playa de Cap Negret playa de gravilla y aguas limpias entre otras. Y si eres amante de los animales, Altea también cuenta con varias playas donde admiten perros y podrás disfrutar con tu compañero de cuatro patas.
Casco Antiguo de Altea
El casco antiguo de Altea es una delicia visual con un ambiente encantador que respira la magia del Mediterráneo, con sus fachadas de color blanco y las aceras hechas de piedra parece que el tiempo se detiene. Es fácil querer dejarse perder por estas calles en las que encontraremos diferentes plazas con mucho encanto, restaurantes con inmejorables vistas, tiendas artesanales, miradores con vistas inmejorables y por supuesto la emblemática Iglesia del Consuelo famosa por su distintiva cúpula de azulejos blancos y azules que se puede apreciar desde varios pueblos vecinos.
Golf en Altea
A pocos minutos del centro de Altea tenemos la oportunidad de disfrutar de campos de golf de gran calidad que si eres amante del golf no te puedes perder, abren sus puertas todo el año, con horarios muy flexibles adaptándose así a sus clientes. Todos ellos cuentan con minuciosos cuidados para sacar el máximo partido de cada jugada. Además todos ellos ofrecen restaurantes con gastronomía de la zona y cuentan con pistas donde cabe destacar la belleza de sus vistas tanto de la sierra como del mar mediterráneo. ¡No pierdas la oportunidad de jugar al Golf en una de las zonas con mejor clima!
Gastronomía en Altea
Cuando hablamos de Altea, sin duda nos viene a la mente su variada y deliciosa gastronomía basada en la dieta Mediterránea. La gastronomía en Altea es muy rica y desde el ayuntamiento se organizan varias rutas gastronómicas en las que participan varios restaurantes para poner en valor los platos y productos típicos y de temporada. Arroces, pescados y productos de la huerta son la base de gastronomía de Altea, fruto del trabajo y cariño por sus tierras y su mar. Si nos preguntan dónde comer en Altea, las sugerencias son infinitas. Son muchos los restaurantes de calidad en Altea donde disfrutar de platos exquisitos y sabrosos en un entorno incomparable, como son el paseo marítimo, el casco antiguo o la plaza de la Iglesia entre otros.
Fiestas de Altea
En Altea la cultura se palpa en cada uno de sus rincones, no en vano es la “Capital Cultural” de la Comunidad Valenciana.
Aquí puedes disfrutar de sus fiestas durante todo el año, aunque la mayoría se concentran en verano, entre muchas otras tenemos las de Moros i Cristianos o por ejemplo las de San Lorenzo que se celebran entre el 10 y el 13 de Agosto, donde cabe destacar la noche del Castillo de la Olla, que consigue atraer a más de 50.000 espectadores a las que deleitar con un estallido de luz y pólvora, una inolvidable fiesta donde la bahía de Altea es la protagonista.
Castell de l’Olla
Altea es probablemente más famosa por tener el maravilloso festival que es el Castell de l'Olla, un festival de pirotecnia único en el mundo. Tiene lugar el sábado más cercano al día de San Lorenzo, el 10 de agosto, y es un evento piromusical mundialmente famoso que consiste en un "castillo" (de ahí el nombre - Castell) de fuegos artificiales que se lanzan al mar, dando lugar a una impresionante combinación de luz (su belleza se duplica por el reflejo en el agua), pólvora y música. El espectáculo suele incluir una palmera dorada que se eleva hacia el cielo nocturno. Más de 50.000 personas acuden cada año a disfrutar del espectáculo, algunas sentadas en la playa, otras desde barcos alquilados para tener una mejor visión. El evento tiene sus raíces en un homenaje al pirotécnico local Blas Aznar, "el tío Blai, el cohetero", fallecido hace ahora más de 30 años. El castillo de fuegos artificiales es un gesto de máximo respeto a este hombre, una forma de honrar su memoria, y de regalar a todos los espectadores una belleza milagrosa. El espectáculo es tan famoso, de hecho, que gente de toda la Comunidad Valenciana, de diferentes puntos de España e incluso desde otros lugares de Europa, viene expresamente a verlo, y como el pequeño pueblo de Altea no tiene habitaciones suficientes para alojar a todos, esa noche circulan trenes especiales desde otras ciudades cercanas, para que todos puedan disfrutar de la fiesta.
Pascua
Cuando llega la Semana Santa, los habitantes de Altea celebran procesiones solemnes por todo el pueblo durante la Semana Santa, con un vívido toque dramático. También hay un carnaval previo, que representa tradicional y simbólicamente la última oportunidad de divertirse antes de que comience la Cuaresma.
Sant Antoni del Porquet
Hablando de Cuaresma (o más bien de lo que podemos permitirnos en su ausencia), Altea tiene una fiesta especial dedicada al cerdo. No es de extrañar, ya que la carne de cerdo está muy presente en la gastronomía española, con los tradicionales jamones colgados en los techos de los bares, los cochinillos como plato principal en las comidas de celebración y los rabos o las manitas de cerdo para hacer un buen guiso. Nada se desperdicia, cada parte del animal se aprovecha. La fiesta tiene lugar a mediados de febrero, y consiste en un desfile por el casco antiguo a mediodía, tras el cual todos comparten un abundante plato de arroz, cantan canciones y bailes populares y, finalmente, degustan un delicioso cerdo asado, la estrella definitiva del espectáculo, por así decirlo.
Encontes
Del 15 al 20 de mayo, se presenta una increíble oportunidad de conocer más de cerca la cultura española con el Festival de Narración Oral Encontes, una celebración del ancestral arte de contar historias. Se organizan decenas de actos que entretienen a los afortunados visitantes con cuentos y canciones. Cualquiera, tanto niños como adultos, encontrará algo que satisfaga su gusto.
Moros y cristianos
Y ahora, probablemente el festival más espectacular de todos.
Cada año, muchas ciudades españolas participan en una guerra simbólica entre moros y cristianos para conmemorar los 500 años de dominio musulmán sobre gran parte del territorio que hoy constituye España y su fin en el siglo XV en el transcurso de la Reconquista. La Reconquista consistió en una serie de campañas de los reinos cristianos para recuperar los territorios que habían perdido a manos de los moriscos. La palabra moros fue utilizada por los europeos en la Edad Media para referirse a los musulmanes que habitaban el Magreb, la Península Ibérica, Sicilia y Malta. La fiesta dura varios días, y se supone que representa la caída de la ciudad en manos de los musulmanes para luego recuperarla. El cuarto fin de semana de septiembre, el viernes, la fiesta comienza con un repique de campanas y un cañonazo. Los habitantes de la ciudad se dividen en grupos y se disfrazan de los dos bandos del conflicto, y representan batallas en el casco antiguo y en la playa. Además de las luchas, la fiesta incluye desfiles con disfraces pomposos inspirados en la moda medieval. Los que hacen de cristianos van a caballo y llevan pieles, cascos metálicos y armaduras. Disponen de arcabuces que disparan con fuerza y orgullo. Por el contrario, los que se convierten en moros durante el fin de semana cabalgan en camellos o elefantes y llevan trajes árabes antiguos. Un festival realmente increíble y cautivador del cual podemos disfrutar cada año.




